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Plaza de la Inclusión: «Todas las Familias Cuentan» y que reunió a la comunidad de Tocopilla

A través de diversas actividades lúdicas y recreativas, niños, niñas y adultos participaron activamente, compartiendo momentos de aprendizaje, encuentro y reflexión en torno a la inclusión y el respeto por la diversidad.

Tocopilla, 14 junio 2026.-

Con gran éxito se desarrolló la primera actividad abierta del CFTE sede Tocopilla para la comunidad del puerto salitrero, denominada «La Plaza de la Inclusión: Todas las Familias Cuentan», una intervención comunitaria al aire libre organizada por las estudiantes de primer año de la carrera de TNS en Educación Diferencial e Inclusión.

La iniciativa, realizada en la Plaza «Carlos Condell de la Haza», tuvo como propósito promover la valoración de la diversidad familiar y la inclusión desde un enfoque de derechos, generando un espacio cercano, participativo y educativo para la comunidad.

A través de diversas actividades lúdicas y recreativas, niños, niñas y adultos participaron activamente, compartiendo momentos de aprendizaje, encuentro y reflexión en torno a la inclusión y el respeto por la diversidad.

La Coordinadora del Área de Educación del CFTE sede Tocopilla, Ayelet Panire, destacó que ésta fue una experiencia muy enriquecedora tanto para las estudiantes como para la comunidad, valorando el compromiso, la creatividad y la responsabilidad demostrada en cada una de las estaciones de trabajo, además de la importancia de vincular la formación académica con las necesidades y desafíos del territorio.

«Este tipo de iniciativas permite que las estudiantes apliquen sus conocimientos en contextos reales, contribuyendo a su formación profesional y promoviendo valores como la inclusión, el respeto por la diversidad y el compromiso social. Asimismo, estas experiencias reafirman la importancia de vincular la formación académica con las necesidades y desafíos del territorio», declaró Ayelet Panire.

Por su parte, la docente Nataly Hernández manifestó su profunda satisfacción profesional y personal al observar la dedicación de las estudiantes y la participación de las familias, señalando que estas experiencias reafirman que educar puede ser un proceso respetuoso, responsable y profundamente humano, dejando huellas significativas en quienes enseñan y en quienes aprenden.

 

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