OPINION: REDEFINICIÓN DE LO HUMANO ¿HUMANISMO, TRANSHUMANISMO O POSTHUMANISMO?

Martes, 30 junio 2026.-
Por: Carlos Cantero Ojeda.
Como un choque de placas tectónicas, observamos la colisión del Humanismo y las Humanidades con enfoques filosóficos que cuestionan la definición de lo humano. No se trata de matices, sino de una némesis, es decir, un rival o enemigo que busca vencer y eliminar. Atendiendo a la velocidad y alcance de los cambios en la sociedad digital, es crucial conocer y entender las corrientes que actúan como tensión sustitutiva y que promueven la transformación de lo que se entiende como condición humana: el transhumanismo y el posthumanismo.
Frente a este vertiginoso y monumental vuelco que amenaza la condición humana, los grandes referentes filosóficos, del pensamiento y la reflexión han enmudecido. Resulta preocupante el silencio de institucines llamadas a cautelar la vigencia de los principios Humanistas y los valores éticos.
Uno de los pocos documentos de impacto en estos tiempos de cambios fue la Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, la cual ha situado una de las grandes preguntas de nuestro tiempo en el centro del debate: ¿Cómo puede la humanidad gobernar la inteligencia artificial sin perder de vista a la persona humana? La Idolatría Tecnológica es la gran preocupación que cruza esa línea de pensamiento: la tendencia a tratar la tecnología con una reverencia casi religiosa, depositando en ella la fe ciega de que resolverá todos los problemas humanos (desde la muerte hasta la infelicidad), a menudo a expensas de la reflexión ética y espiritual.
El Humanismo es un enfoque antropocéntrico surgido en el Renacimiento y consolidado en la Ilustración cuyos fundamentos son la autonomía y dignidad del ser humano, medida del conocimiento y la acción, destacando su libre albedrío, capacidad de razonamiento y autorrealización. Sostiene que la humanidad puede resolver sus problemas y construir una sociedad justa mediante la inteligencia, la ética y una educación orientada al desarrollo pleno de sus facultades. Su universalismo postula la existencia de una naturaleza humana compartida e intrínseca a todos los individuos, la cual trasciende cualquier diferencia histórica o cultural.
El Transhumanismo, con pensadores como Nick Bostrom, es un movimiento cultural, intelectual y científico que aboga por el uso de la tecnología y la ciencia avanzada, como la ingeniería genética, la inteligencia artificial, para mejorar radicalmente las capacidades humanas, físicas, cognitivas y psicológicas. El núcleo de su pensamiento considera la biología humana actual no como un fin, sino como una fase evolutiva. Busca erradicar activamente el sufrimiento, la enfermedad, el envejecimiento y, en última instancia, la muerte celular (lograr la longevidad extrema o la inmortalidad digital). Comparte con el humanismo la fe en la razón, el progreso y la emancipación, pero lleva estos valores al extremo mediante la técnica, buscando un ser más que humano (cyborg).
El Posthumanismo, con figuras como Rosi Braidotti, es una corriente filosófica y crítica que cuestiona la idea que el ser humano es el centro del universo -una especie separada y superior al resto de la existencia-, disuelve la centralidad antropocéntrica, ese ideal de control o la concepción (mandato bíblico) de dominio sobre la tierra, para entender que el ser humano es solo una parte de una red más compleja. El núcleo de su pensamiento desmantela la ilusión del sujeto moderno (blanco, occidental, racional, varón) como la medida de referencia, superando dualismos tradicionales (mente/cuerpo, sujeto/objeto, natural/artificial). Plantea que la identidad humana es líquida, relacional y está profundamente interconectada con lo no-humano: los ecosistemas y, por supuesto, la tecnología y la inteligencia artificial. Su relación con el Humanismo no es de convivencia ni tolerancia, por el contrario, es una ruptura crítica que plantea la aparición de una nueva etapa evolutiva, una coexistencia con seres posthumanos que pueden no ser biológicos.
La Singularidad Tecnológica, para el pensador e investigador de Google, Ray Kurzweil, es un punto de inflexión en un futuro (próximo) en el que la inteligencia artificial (IA) superará la inteligencia humana (capacidad y velocidad), sugiere que para el 2032, la inteligencia artificial logrará que, por cada año que vivamos, ganemos más de un año de esperanza de vida. Advierte que al 2045 se desencadenará un crecimiento exponencial e irreversible y el vertiginoso progreso tecnológico transformará irrevocablemente la civilización y la existencia humana.
La ciencia constituye el motor para la innovación tecnológica y la innovación social. Pero, iniciativas legítimas para el bienestar humano se vuelven peligrosas cuando carecen de límites éticos y de un sentido del bien común. La verdadera cuestión es si estas herramientas permanecen al servicio de la persona o si la persona se convierte en un instrumento de estas. Asumimos que su sentido es el bienestar humano y del medio ambiente.
Unidad frente a esta Emergencia es el llamado que nos debe convocar. A lo largo de la historia, las tradiciones religiosas y seculares se han anulado e incluso perseguido. Pero la magnitud del reto actual exige una perspectiva amplia, reconocer al otro como legítimo, aceptar la diversidad y permitir que creyentes y no creyentes trabajen juntos, sin obligar a ninguno a renunciar a sus ideas fundamentales. El dogma religioso debe abrirse a una relacionalidad ecuménica; el mundo laico debe superar el temor a que se impongan límites arbitrarios en función de creencias religiosas. La regulación no puede impedir el desarrollo de la ciencia y la tecnología al servicio de la humanidad.
Los límites y la ética son la esencia del problema en la defensa de la dignidad humana y de la vida. Su propósito debe ser contener el utopismo fáustico (la disposición a vender el alma), cautelando la dignidad y trascendencia del ser humano y su ethos. La gran interrogante que debemos abordar en la sociedad que emerge es ¿Qué concepción de la persona humana, de la sociedad y del mundo, debe guiar el diseño y la regulación de la ciencia y la tecnología?




