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ASCENSIÓN AL VOLCÁN COPIAPÓ: COMUNIDAD COLLA PAI OTE REAFIRMA SU VÍNCULO ESPIRITUAL Y DERECHO AL TERRITORIO EN ALTURA

Copiapó, 30 marzo 2026.-

Como un acto de “profunda significación espiritual, territorial y cultural para la Región de Atacama”, calificó Ercilia Araya Altamirano, presidenta de la Comunidad Colla Pai Ote,  la ascensión ritual que llevó a cabo al volcán Copiapó (6.072 msnm), uno de los cerros sagrados más importantes del territorio ancestral en la Región de Atacama, reafirmando no solo su vínculo histórico con la cordillera, sino también el ejercicio concreto del libre tránsito indígena en espacios de alta montaña.

 

La actividad, realizada entre los días 15 y 23 de enero, fue liderada por la hermana Ercilia, quien junto a miembros de la comunidad logró alcanzar la cumbre del volcán, ubicado a más de seis mil metros sobre el nivel del mar, en condiciones climáticas extremas propias del altiplano andino.

 

Durante la travesía, se desarrollaron ceremonias tradicionales en distintos niveles de altura, incluyendo rituales a los pies del volcán (aproximadamente 5.400 msnm), en sectores intermedios y finalmente en la cumbre, donde se registran antiguas estructuras ceremoniales de origen Inca, evidenciando la continuidad de prácticas espirituales en el territorio por generaciones.

 

Estas acciones no son meramente simbólicas: constituyen una manifestación viva de la relación espiritual, cultural y territorial que el pueblo Colla mantiene con la cordillera, reafirmando que estos espacios no son “zonas vacías”, sino territorios habitados, transitados y ceremoniales desde tiempos ancestrales.

 

Ceremonias en altura: espiritualidad viva en la cordillera

 

La ascensión estuvo marcada por momentos de alta carga espiritual, en los que la comunidad realizó ofrendas, rogativas y ceremonias en conexión directa con los “hermanos huaca”, como son denominados los cerros sagrados dentro de la cosmovisión Colla.

 

Al respecto, la presidenta de la comunidad, señaló: “Fue una semana de mucha espiritualidad […] fue muy emotivo sentir a los abuelos, sentir las energías, más cuando se puso a nevar, a caer granizo y plumilla, era como que ellos estaban felices y echaban su bendición”.

 

Asimismo, destacó la importancia de mantener estas prácticas en el tiempo: “Creemos que esto debe seguirse haciendo siempre con mucho respeto y cuando ellos lo permitan”, reafirmando el carácter vivo, dinámico y vigente de la espiritualidad indígena en el territorio.

 

Libre tránsito indígena y defensa del territorio

 

Desde la comunidad enfatizan que este tipo de actividades también tiene un profundo significado político y territorial, en un contexto donde el acceso a zonas de alta montaña se ha visto crecientemente restringido por proyectos extractivos, concesiones y decisiones administrativas que desconocen la presencia indígena.

 

La ascensión al volcán Copiapó constituye así un ejercicio legítimo del derecho al libre tránsito por territorios ancestrales, reconocido en instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT, y una forma concreta de reafirmar la ocupación efectiva del territorio.

 

En palabras de la hermana Ercilia: “Nuestros cerros no son paisaje ni recurso: son parte de nuestra vida, de nuestra historia y de nuestra espiritualidad. Subir a ellos es ejercer un derecho que nunca hemos dejado de tener”.

 

Territorio ceremonial y continuidad cultural

 

La actividad se enmarca en un proceso más amplio de recuperación y puesta en valor de espacios sagrados en la cordillera de Atacama, incluyendo visitas y ceremonias en lugares como Huaca Menor, Cerro Astral y la animita de la Virgen de la Candelaria, todos parte de un sistema territorial interconectado de significación espiritual.

 

Este trabajo busca no solo preservar el conocimiento ancestral, sino también documentar y visibilizar la presencia indígena en territorios que hoy están siendo objeto de múltiples presiones externas, particularmente por la expansión de proyectos mineros en la zona de salares altoandinos.

 

Un mensaje claro desde la cordillera

 

Desde la cumbre del volcán Copiapó, a más de 6.000 metros de altura, la Comunidad Colla Pai Ote envía un mensaje claro: “La cordillera sigue viva. Los cerros sagrados siguen siendo habitados espiritualmente. Y las comunidades indígenas territoriales continúan ejerciendo su derecho a estar, transitar y habitar su territorio. Y lo hacemos desde el territorio, no a control remoto”, finalizó Ercilia Araya.

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