ORGANIZACIONES LATINOAMERICANAS LLAMAN A FORTALECER LAS POLÍTICAS PARA UNA TRANSICIÓN ENERGÉTICA JUSTA
En el marco de la Semana de la Energía de OLACDE, la Alianza Latinoamericana por una Transición Energética Justa propone impulsar una Agenda Regional de Electrificación para fortalecer la seguridad energética, mejorar la competitividad y reducir las desigualdades. Desde Chile Sustentable, una de las organizaciones integrantes de la Alianza, advierten sobre la importancia de mantener políticas públicas y recursos que permitan avanzar en estos objetivos.

Santiago, 15 octubre de 2026. 09:39 am
Mientras Chile discute un proyecto de presupuesto que contempla importantes reducciones en programas vinculados a la transición energética -entre ellos la eliminación del Programa de Transición Energética Justa-, organizaciones de la sociedad civil de América Latina y el Caribe impulsan una agenda regional para acelerar la electrificación de las economías y fortalecer la seguridad energética, con un enfoque de transición justa, que genere beneficios compartidos para los territorios y las comunidades.
La propuesta, elaborada por la Alianza Latinoamericana por una Transición Energética Justa con motivo de la XI Semana de la Energía de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), que se realizó entre el 6 y el 9 de octubre en Santo Domingo, República Dominicana, plantea la necesidad de avanzar hacia una Agenda Regional de Electrificación basada en evidencia, colaboración y políticas públicas de largo plazo.
El documento, titulado Hacia una Agenda Regional de Electrificación para América Latina y el Caribe, identifica una oportunidad estratégica para la región: aprovechar su matriz eléctrica predominantemente limpia y su enorme potencial renovable para reducir la dependencia de los combustibles fósiles en sectores como el transporte, la industria y los edificios.
La electrificación de estos usos, donde resulte técnica y económicamente conveniente, permitiría mejorar la productividad energética, reducir la exposición a la volatilidad internacional de los combustibles y generar ahorros para hogares y empresas. Asimismo, contribuiría a fortalecer la seguridad energética, atraer inversiones y mejorar la calidad de vida de la población.
Desde la Alianza destacan que esta transformación requiere una visión integral que vaya más allá del desarrollo de nueva capacidad de generación renovable, incorporando también infraestructura eléctrica, almacenamiento, modernización de redes, planificación territorial, participación ciudadana y mecanismos de financiamiento.
La propuesta presentada en el contexto de la Semana de la Energía de OLACDE plantea avanzar sobre tres ejes fundamentales: Más electrificación; Más electricidad renovable; Más colaboración e integración regional. La Alianza enfatiza que estos pilares deben desarrollarse bajo un enfoque transversal de justicia, que asegure una electrificación asequible, promueva el empleo y el desarrollo local, respete los derechos de las comunidades y permita distribuir equitativamente los beneficios de la transformación energética.
Uno de los desafíos más urgentes es reducir las brechas de acceso a energía limpia. Según los antecedentes recogidos en el documento, en 2024 cerca de 78 millones de personas en América Latina y el Caribe todavía utilizaban leña para cocinar y calefaccionar sus hogares, con impactos directos sobre la salud y el bienestar.
Chile: el desafío de sostener una transición energética justa
La presentación de esta agenda regional coincide con la discusión presupuestaria que se desarrolla en Chile. El proyecto de Ley de Presupuestos 2027 contempla una reducción de 11,8% en los recursos del Ministerio de Energía, junto con la eliminación de los $6.805 millones asignados en 2026 al programa Transición Energética Justa. A ello se suma la eliminación del programa independiente de Apoyo al Desarrollo de Energías Renovables No Convencionales, que este año contaba con $1.713 millones, aunque se mantienen $323 millones para este ámbito en otra asignación presupuestaria.
Para Sara Larraín, directora de Chile Sustentable, organización integrante de la Alianza Latinoamericana por una Transición Energética Justa, la electrificación representa una oportunidad concreta para mejorar la competitividad, reducir los costos energéticos, generar beneficios para las comunidades y promover el desarrollo, especialmente en países como Chile, que cuentan con abundantes recursos renovables, pero mantienen una importante dependencia de combustibles fósiles en distintos sectores de su economía.
“Electrificar nuestros consumos con energías renovables nos permite reducir nuestra dependencia de combustibles fósiles sucios e importados y avanzar hacia un sistema energético más seguro y asequible. Además, permite impulsar esquemas de energía descentralizada en los que hogares, comunidades, cooperativas y pequeñas y medianas empresas puedan producir su propia energía y ser parte activa de la transición, contribuyendo a reducir la pobreza energética y a generar mayor desarrollo económico y bienestar social. Para concretar estos beneficios, necesitamos planificación, instrumentos públicos y una mirada de largo plazo que trascienda los ciclos presupuestarios”, señaló Larraín.
La directora de Chile Sustentable también puso énfasis en la necesidad de asegurar la continuidad de políticas públicas que acompañan y orientan la transformación del sector energético.
«Chile ha avanzado de manera importante en la incorporación de energías renovables, pero una transición energética justa requiere mucho más que generación limpia. Por eso es clave que el Congreso recupere el financiamiento de Programas clave para un desarrollo energético equitativo en el país, como el de Transición Energética Justa, para implementar acciones que nos permitan avanzar en una mayor electrificación renovable y, al mismo tiempo, asegurar que las comunidades y los territorios participen de sus beneficios”.
A través de este position paper, la Alianza Latinoamericana por una Transición Energética Justa invitó a los ministros y ministras de Energía de América Latina y el Caribe a avanzar en la construcción de una Agenda Regional de Electrificación que permita identificar los sectores con mayor potencial de transformación, dimensionar las inversiones necesarias y fortalecer los mecanismos de cooperación entre países.
Finalmente, la Alianza está integrada por Chile Sustentable, Fundación Argentina 1.5º, Fundación Ivy, Instituto de Desarrollo, Energía y Ambiente (IDEA), Instituto E+ Transição Energética, Rosilena Lindo Riggs, asesora global de clima y energía, y Transforma. Sus integrantes reiteran su disposición a colaborar con gobiernos, organismos regionales, sector privado, academia y comunidades, aportando conocimiento, análisis y espacios de diálogo para avanzar hacia una transición energética más segura, competitiva, inclusiva y equitativa.




