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Terremoto en Haití: sube a 1.297 el número de muertos y hay más de 5.700 heridos

El terremoto de Haití, que ya forma parte los 10 sismos más letales de los últimos 25 años en Latinoamérica, se registró a las 08.29 hora local (12.29 GMT) del sábado, a unos 12 kilómetros de la localidad de Saint-Louis du Sud, con un epicentro de 10 kilómetros de profundidad, y también se sintió en la República Dominicana y Cuba, de acuerdo con el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS)

Haití, 16 agosto 2021.-

Al menos 1.297 personas murieron por el terremoto que sacudió a Haití, informó el domingo el servicio de protección civil en una actualización que casi duplica los decesos reportados en un informe previo.

“La cantidad personas muertes por el terremoto subió a 1.297 el 15 de agosto”, dijo el servicio que también actualizó a mas de 5.700 la cantidad heridos que era hasta ahora de 2.800.

El sismo de magnitud 7,2 se produjo el sábado a las 08H29 (12H29 GMT) a unos 160 km de la capital haitiana, Puerto Príncipe, según los datos del servicio geológico de Estados Unidos (USGS).

El USGS, que llegó a emitir una alerta de tsunami que posteriormente canceló, asignó al terremoto una alerta roja en su escala de daños humanos, que significa que “es probable que haya un alto número de víctimas y es probable que el desastre afecte a una zona extensa”, indicó en su página web.

De la casa de dos plantas de Marcel François, en Los Cayos, solo quedan ruinas.

“Es gracias de Dios y también gracias a mi teléfono que estoy vivo, porque pude avisar a la gente de fuera dónde me encontraba”, dijo a la AFP el joven de 30 años.

Su hermano menor, Job y los vecinos pasaron más de tres horas sacándolo de los escombros sin más herramienta que sus brazos.

“Iba en el autobús al trabajo cuando ocurrió el terremoto. Pude localizar a Marcel por teléfono, pero me dijo ‘ven a salvarme, estoy bajo el cemento’”, cuenta Job François.

Tras ser rescatado de entre los bloques de hormigón y los muebles rotos, con heridas en la cabeza, Marcel François fue trasladado inmediatamente al hospital en estado de shock, ya que no tenía noticias de su hija de 10 meses, que seguía atrapada entre las ruinas.

“Pensé que mi hija estaba muerta. Cuando llegué al hospital estaba llorando, estaba resignado”, cuenta, conmovido, este hombre de 30 años.

Gracias al trabajo en equipo de los residentes y de su tío, la pequeña Ruth Marlee Alliyah François fue sacada de la casa cuatro horas después del terremoto.

Marcel y Job François esperan que los equipos profesionales les ayuden el domingo por la mañana a sacar de entre los escombros el cuerpo sin vida de su inquilina, una mujer de 27 años que vivía en la planta baja de la residencia y que murió a los pocos minutos del terremoto.

Rescates bloqueados

Sin embargo, los esfuerzos de socorro para ayudar a las víctimas podrían verse obstaculizados a medida que se acerca la tormenta tropical Grace, con la posibilidad de que se produzcan lluvias torrenciales e inundaciones, según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.

El ministerio de Salud envió personal y medicamentos a la península del suroeste, pero la logística de emergencia también se ve comprometida por la inseguridad que asola Haití desde hace meses.

La única carretera que une la capital con la mitad sur del país atraviesa en poco más de dos kilómetros el barrio pobre de Martissant, que está bajo el control de bandas armadas desde principios de junio, impidiendo la libre circulación.

Los pocos hospitales de las zonas afectadas tienen dificultades para prestar atención de urgencia.

El papa Francisco expresó el domingo su “solidaridad” con el pueblo de Haití, diciendo que esperaba que la comunidad internacional se implicara en su favor.

Muchos países, como Estados Unidos, República Dominicana, México y Ecuador, ya han ofrecido su ayuda enviando personal, raciones de emergencia y equipos médicos.

El primer ministro Ariel Henry, que declaró el sábado el estado de emergencia durante un mes en los cuatro departamentos afectados por la catástrofe, agradeció el domingo a la comunidad internacional.

“Queremos dar una respuesta más adecuada que en 2010 tras el terremoto. Toda la ayuda que venga del exterior debe ser coordinada por la Dirección de Protección Civil”, exigió el jefe del gobierno, al tiempo que llamó a sus conciudadanos a la “unidad nacional”.

“Olvidemos nuestras rencillas”, abogó.

El trauma del sismo de 2010

El país más pobre de América aún guarda en la memoria el terremoto de magnitud 7 del 12 de enero de 2010, que dejó gran parte de Puerto Príncipe y las ciudades cercanas en ruinas polvorientas.

Más de 200.000 personas murieron y otras 300.000 resultaron heridas, mientras de un millón y medio de haitianos se quedaron sin hogar.

Los esfuerzos del país por recuperarse de la catástrofe se vieron frenados por la grave inestabilidad política.

El terremoto se produce poco más de un mes después de que el presidente Jovenel Moise fue asesinado por un comando armado, lo que conmocionó a un país que lucha contra la pobreza, una creciente violencia de las bandas criminales y la pandemia de covid-19.

El juez de instrucción designado el lunes para dirigir la investigación judicial sobre el magnicidio de Moise anunció el viernes que abandonaba el caso.

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