Diplomático traspaso de poderes entre Macri y Alberto Fernández en una Argentina que busca frenar la fuga masiva de capitales

fernnadez

Buenos Aires, Argentina, Lunes 04 de noviembre, 2019

Argentina estará  hoy pendiente de lo que suceda en un inusual desayuno, el que compartirán el actual presidente, Mauricio Macri, y su vencedor en las elecciones del domingo, Alberto Fernández. El peronismo vuelve a la Casa Rosada tras ganar, por una diferencia sensiblemente menor a la esperada, las elecciones presidenciales. Fernández, acompañado por Cristina Fernández de Kirchner como vice, se impuso por 48% a 40,5 de Macri.

“Quiero felicitar a Alberto Fernández. Acabo de hablar con él, quiero felicitarlo por la gran elección que ha hecho. Lo invité a desayunar mañana a la (Casa) Rosada, porque tiene que empezar un período de transición ordenado que lleve tranquilidad a los argentinos”, dijo Macri al reconocer la derrota. Fernández, de 60 años, recogió el guante.

“Como anunció el presidente Macri me reuniré con él y empezaremos a hablar del tiempo que queda y empezaremos a ver cómo transcurrimos el tiempo que nos queda sabiendo que hasta el 10 de diciembre el presidente es el presidente Macri. Pero vamos a colaborar en todo lo que podamos colaborar. Lo que queremos es que los argentinos dejen de sufrir de una vez por todas”.

La tercera economía de América Latina pone de este modo fin a los cuatro años de gobierno de Macri, un social-liberal que buscó modificar profundamente al país y terminó estrellándose precisamente contra el principal problema estructural de la economía del país: la incontrolable inflación.

En cinco meses su vida ha dado un vuelco. Será el líder argentino desde el próximo 10 de diciembre, pero todavía no se sabe qué peso tendrá sobre el Gobierno su vicepresidenta.

Pese a ello, la elección exhibió una gran recuperación de Macri, que en las primarias del 11 de agosto había obtenido un 33% contra un 49 de Fernández. Durante tres horas, tras el cierre de los comicios, los medios locales difundieron que el peronismo había ganado la elección con amplitud, claramente por encima del 50 por ciento y con Macri superando apenas el 30. Las cifras oficiales iniciales los desmintieron.

“¡Alberto presidente!”, corearon entusiasmados un grupo de dirigentes, los más cercanos al nuevo presidente, una vez que la votación se cerró a las seis de la tarde. Fernández, acompañado de Fabiola Yáñez, su pareja, sonreía abrumado mientras iba abrazando uno a uno a sus amigos, con los que se reunió en una sala del edificio en el que vive en Puerto Madero, el barrio más caro de Buenos Aires.

Los 34 millones de argentinos habilitados para votar lo hicieron sin engañarse: saben que lo que se viene es muy complejo. Curtidos en crisis -el país sufre una de envergadura más o menos cada década-, no se dejan engañar: los candidatos podrán haberles prometido un nuevo tiempo, pero son bien conscientes de que lo que se escuchó en una campaña electoral no se debe tomar en serio. La recesión, la inflación disparada y el creciente desempleo pesan más que cualquier promesa.

Una señal de eso la dio el Banco Central en la noche del domingo. Tras una reunión extraordinaria de su directorio, anunció una restricción casi absoluta para la compra de moneda extranjera: los argentinos, que no confían en absoluto en su moneda nacional, el peso, podrán comprar sólo 200 dólares al mes, cuando hasta ayer la cifra permitida era de 10.000. El objetivo es frenar la sangría de reservas en el Banco Central.

Los votantes, previsores, buscaron retirar el viernes pasado de los cajeros automáticos la mayor cantidad de pesos posibles para cambiarlos a dólares ante la temida mega devaluación que temen para hoy lunes. El recuerdo de la depreciación del peso tras las primarias que le dieron un abrumador triunfo al peronista Fernández está bien presente: un 23% en pocos minutos. ¿Volverá a suceder? Eso es, en parte, lo que buscan evitar Macri y Fernández con su desayuno de hoy a las 8.30 de la mañana en la Casa Rosada, una hora y media antes de la apertura de los temibles y temidos mercados financieros.

No pocas empresas adelantaron para el jueves y el viernes pasados el pago del sueldo mensual, porque empleadores y empleados temían -temen- que ese salario perdiera valor el lunes. Con la renegociación de la deuda con el FMI como inevitable horizonte, los días previos a las elecciones el peso siguió perdiendo valor y el diario El Cronista destacó que, a este ritmo de compra de dólares por parte de los particulares, el Banco Central se quedará sin divisas suficientes antes de que se inicie el nuevo período presidencial.

¿Qué pueden ofrecer los próximos cuatro años? “El país y la región de 2019 no son los mismos de 2015. Todo está envuelto en un manto de incertidumbre”, destacó a EL MUNDO Mariano Vila, director general de Llorente y Cuenca en Argentina. “La Argentina de 2020 recién la vamos a conocer en marzo, abril. Argentina necesita recuperar confianza política, además de crédito. Hay que ver primero quién queda como líder de la oposición para trabajar con ellos”.

Fernández dio una clara señal en términos de política exterior: pidió por la libertad del ex presidente brasileño Lula Da Silva, todo un desafío al actual mandatario, Jair Bolsonaro, y saludó el polémico triunfo del boliviano Evo Morales la semana pasada, cuestionado por la oposición y por la Organización de Estados Americanos (OEA). No mencionó, en cambio, a Venezuela.