Canadá otorga asilo a joven saudita que huyó de su familia

Rahaf Mohammed al-Qunun, que había sido detenida el fin de semana pasado a su llegada a Bangkok,  dijo que huía de la violencia psicológica y física de su familia en Arabia Saudita.

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Canadá, sábado 12 de enero, 2019

La  joven saudita de 18 años que huyó de su familia y pidió asilo cuando llegó a Tailandia, mediatizando su caso para no ser expulsada de este país, despegó este viernes en dirección de Canadá, en donde el primer ministro dijo estar “encantado” con recibirla.

“Le concedimos el asilo. Estamos encantados de hacerlo, ya que Canadá es un país que reconoce la importancia de defender los derechos humanos y de las mujeres en el mundo”, declaró el primer ministro, Justin Trudeau, a la prensa.

La decisión podría tensionar aún más las relaciones de Canadá con el reino, después de que en agosto Ottawa criticara la situación de derechos humanos en Arabia Saudita, lo que llevó a que Riad expulsara al embajador canadiense y cortara lazos comerciales en protesta.

Canadá también molestó a Riad al demandar la “liberación inmediata” de varios activistas de derechos humanos, entre ellos Samar Badawi, la hermana del encarcelado bloguero Raif Badawi, cuya familia vive en Quebec.

Rahaf Mohammed al-Qunun había declarado que quería pedir asilo en Australia, asegurando que huía de la violencia psicológica y física de su familia en Arabia Saudita. Su familia desmintió estas acusaciones.

La joven había sido detenida el fin de semana pasado a su llegada a Bangkok, desde Kuwait, y las autoridades tailandesas habían amenazado en un principio con deportarla a su país.

Equipada con un celular y una cuenta de Twitter abierta apresuradamente, a través de la cual comunicaba sobre su situación, la joven se encerró en una habitación de hotel del aeropuerto, lo que obligó a las autoridades tailandesas a cambiar de opinión.

– “Situación precaria” –

“La situación de la señorita Rahaf Mohammed al-Qunun llamó la atención del mundo en los últimos días y ofreció un vistazo a la precaria situación de millones de refugiados en todo el mundo”, señaló el alto comisario de la agencia de la la ONU para los Refugiados, ACNUR, Filippo Grandi.

“La protección de los refugiados se encuentra amenazada a menudo actualmente y no siempre puede ser garantizada, pero en esta instancia prevalecieron la ley internacional de refugiados y los valores predominantes de la humanidad”.

La mujer de Raif Badawi, Ensaf Haidar, también elogió a Canadá y dijo en Twitter que su ministra de Exteriores, Chrystia Freeland, era la “verdadera heroína” detrás de los esfuerzos para impedir que Rahaf Mohammed al-Qunun fuera deportada a Arabia Saudita.

La joven había indicado que quería pedir asilo a Australia, donde funcionarios indicaron que estudiarían seriamente su solicitud, que la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) consideró el miércoles como legítima.

El viernes, el jefe de la policía de inmigración tailandesa dijo que la joven, sonriente, estaba camino a Toronto, y que había partido en un vuelo pasadas las 23H00 locales (16H00 GMT). “Escogió Canadá… Canadá dijo que la aceptaría”, dijo a periodistas en el principal aeropuerto de Bangkok Surachate Hakparn.

“Está a salvo ahora, y está bien física y mentalmente. Está contenta”.

– Amenazas de muerte –

El viernes por la tarde Rahaf Mohammed al-Qunun indicó a través de Twitter que tenía “algunas buenas y malas noticias”, sin explicar nada más, poco después de que su cuenta fuera desactivada en respuesta a las amenazas de muerte que recibió, indicaron sus amigos.

“Rahaf recibió amenazas de muerte y por esa razón cerró su cuenta Twitter, por favor salven la vida de Rahaf”, tuiteó uno de sus seguidores @nourahfa313.

La huida de la joven del reino saudita movilizó a las organizaciones de derechos humanos.

La policía de inmgiración tailandesa la puso bajo protección de la ACNUR. Tailandia no firmó la convención de la ONU sobre los refugiados, y los solicitantes de asilo suelen ser expulsados o esperan años antes de ser enviados a un tercer país.

En Arabia Saudita las mujeres están sometidas a numerosas restricciones. Se las obliga a estar bajo la tutela de un hombre (padre, marido u otro, según el caso) que ejerce sobre ellas una autoridad arbitraria y toma las decisiones importantes en su lugar.

Una mujer juzgada por haber cometido un crimen “moral” puede ser castigada violentamente por su familia, incluyendo su ejecución en el caso de lo que se denomina un “crimen de honor”.

El caso de Rahaf Mohammed al-Qunun toma especial importancia tras el asesinato reciente del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudita en Turquía.