Carys Zeta Jones tardó años en descubrir la fama de sus padres

familia

Nueva York (EE.UU.), sábado 04 de agosto, 2018

A sus 15 años, a Carys Zeta Douglas no se le escapa que pertenece a una de las dinastías más respetadas de Hollywood como hija y nieta de Michael y Kirk Douglas; de hecho, en los últimos meses ha asistido junto a su madre Catherine Zeta Jones a unos pocos desfiles de moda -dos en concreto, de Michael Kors y Dolce & Gabbana- y algunos ya aseguran que se perfila como la próxima ‘it-girl’ con apellido famoso.

Sin embargo, hubo una época en que la adolescente no era consciente del peso que acarreaba su linaje familiar debido a que pasó sus primeros años de vida en la relativa intimidad que le ofrecían las islas Bermudas.

“Creía que mi padre se dedicaba a hacer tortitas. No tenía ni idea de que era actor, de verdad”, explica Carys en una rara entrevista que ha concedido bajo la atenta supervisión de su madre a la revista Town & Country.

La burbuja en que vivía acabó por explotar cuando se mudó junto a sus progenitores y su hermano mayor a Manhattan y descubrió de repente la existencia de los paparazzi.

“Los odiaba, solían molestarme muchísimo. Nos seguían hasta el metro y se sentaban justo delante mío. Entonces tenía unos seis años, y no sabía qué estaba sucediendo. Fue entonces cuando me di cuenta: ‘Si esto va a ser siempre así, necesito concentrarme en quién soy de verdad. Esto es algo que seguirá sucediendo y no puedo hacer nada al respecto'”, recuerda de aquel primer contacto con la realidad.

Por el momento Carys no ha decidido aún si continuará el legado familiar, pese a lo mucho que le atrae la interpretación y que ya ha participado en varias producciones teatrales escolares. La idea de asistir a una prestigiosa universidad para estudiar medicina también le ronda la cabeza, pero lo que sí tiene muy claro es que en cualquier campo deberá esforzarse el doble que los demás para reivindicar su talento.

“Creo que lo que más me molesta es que la mayoría de la gente piensa que no trabajo duro para conseguir las cosas, que no necesito hacerlo y que todo lo que logro es sin esfuerzo alguno, cuando sinceramente creo que sucede justo lo contrario. Siento que necesito demostrar constantemente mi valía a los demás para que vean que soy algo más que la hija de mis padres”, reconoce.